Ruca Tonali

Partitura mural de Mariano Losi
con dibujos de Pablo Engel

Oír para creer
Martín VirgiliO

No estaría mal decir que la historia de la música occidental es también una historia del gesto gráfico. Hace aproximadamente 15 siglos surgía la notación con apenas una marcación sobre un texto religioso para recordar una inflexión de la voz cantada . De ahí en más, los cambios en el lenguaje musical estuvieron mediados, también, por la injerencia de la gráfica, y viceversa. El siglo pasado —el siglo del lenguaje— emancipó definitivamente las condiciones autónomas para la producción musical y sonora de una notación que ya no podía sujetarlas. Sin embargo, aunque alejadas, la música y la gráfica siguieron sosteniendo en sus propuestas aquella complicidad ontológica compartida. 

Ruka Tonali es un trabajo sobre esta situación de libertad y conveniencia. Es un trabajo en el que el acuerdo entre ojos, oídos y mano sigo vivo: hay un trazo-sonido-gesto que resuena sobre una arquitectura de casi 20 metros cuadrados. Esta composición, ¿se interpreta? Sí, y siempre sí. Ya es hora que nos animemos a decir que toda imagen tiene una perspectiva sonora. Toda imagen. Ya es hora de recontextualizar lo visto por lo oído, de sencillamente ver lo que suena en lo que vemos. 

Pero también es una partitura de este concepto que es Mar del Plata. Como ciudad, a penas la geografía la define. Sobre ella, unos pocos rasgos de carácter. ¿Es posible un retrato tan salvaje de sus principios sonoros, uncuadro de sus ritmos, sus intensidades, sus formas sociales y geológicas? Probablemente no. Pero, en el intento se juega una actualización de sus percepciones  —una actualización necesaria por otro lado— pues también el componente simbólico de una ciudad, de un lugar, se sigue desarrollando del mismo modo que las avenidas y las plazas. Que cada quien vea y escuche a su riesgo los sonidos de estas coordenadas. 

Finalmente en esta partitura anida un principio de lectura. Por suerte hemos crecido y ya no somos nihilistas. Su (de)codificación, la de esta música, es el mismo para todas: el silencio de la escucha y el tiempo de la gráfica, deberían ser suficientes. Claro que hay complejidades y detalles, hay notaciones que necesitan otro background, pero tratamos de ir a lo esencial, y esto es: oír en nuestro interior el tiempo sonoro inscripto en un dibujo. Quizás esta pared llena de intenciones sea también, una prueba de lectura y atención, de observación y deducción. Porque, ya para cerrar, como dijo el abuelo John Cage: “Todo lo que hacemos es música”. 

Ruca Tonali contó con la colaboración de Candela Chirino.
Inaugurada el viernes 26 de abril a las 19:30.

Fotos: Esteban Presa @estebanpresa